La pólvora fue inventada en China cuando los taoístas intentaban crear una poción para la inmortalidad. Las fuerzas militares chinas usaban armas basadas en pólvora, cohetes, mosquetes, cañones y explosivos, granadas y bombas, contra los mongoles cuando estos intentaban entrar en sus tierras en la frontera norte. En el siglo 13 ya construían cohetes; aunque la mayoría eran fuegos artificiales usados como entretenimiento también podían ser usados con fines bélicos.
Se cuenta que años después un visionario el oficial notó el potencial de los cohetes como medio de transporte y mandó atar cuarenta y siete cohetes a una silla cuando los sirvientes encendieron el aparato se levantó una enorme nube de humo y cuando ésta se disipó el oficial y su silla ya no estaban no se sabe si fue el primer astronauta de la historia o si lo pulverizó la explosión. En la india se usaron cohetes para repeler al ejército británico y en el siglo 18 los ingleses vieron las capacidades del invento y pronto diseñaron su versión de cohetes para espantar a los ejércitos enemigos.
No fue hasta el siglo XX, inspirado por la ciencia ficción de H.G. Wells, que un norteamericano llamado Robert Gober construyó los primeros cohetes con el propósito de llegar al espacio. La construcción de cohetes avanzó durante la segunda guerra mundial, el alemán Wernher Von Braun trabajó con los nazis desarrollando el famoso misil V2 que se usó para atacar París y Londres fue el primer cohete capaz de superar la altura de la atmósfera terrestre lo que se llama vuelo suborbital. Al acabar la guerra fría muchos científicos alemanes se fueron con los países vencedores. En la Rusia soviética Helmut Gröttrup ayudó al equipo de Serguéi Koroliov a desarrollar el programa que puso en órbita el Sputnik, el primer satélite artificial. En EEUU Von Braun colaboró con el programa Apolo y ayudó a diseñar el Saturno 5, que llevaría a los primeros seres humanos a la Luna.
Un cohete, como todo objeto que se mueve, lo hace basándose en la tercera ley de Newton a toda acción corresponde una reacción igual y en sentido contrario. Para saltar hacia arriba debes empujar el suelo hacia abajo, para nadar hacia delante debes empujar el agua hacia atrás. En el caso de los cohetes no les es necesario apoyarse o empujar algo, por eso funcionan perfectamente en el vacío del espacio, al contrario de un avión que necesita aire para sustentarse volando. El ejemplo más simple de la propulsión como la de un cohete podría ser un globo. Dentro de un globo inflado el aire ejerce presión hacia afuera en todas direcciones pero si abres la boca del globo el aire escapa en esta dirección moviendo al globo en la dirección opuesta. Como la abertura del globo es flexible es posible que el globo cambie de dirección varias veces antes de quedarse sin aire.
Para llegar al espacio se necesita mucha más precisión y mucha más fuerza. Un cohete es alargado y tiene el frente en forma de punta, para disminuir el arrastre del aire.

Mientras avanza dentro de la atmósfera esta cápsula contiene la carga útil, las cosas o personas que queremos transportar. Por debajo está el sistema de control y a continuación el combustible y el oxidante. El oxidante es oxígeno líquido que permite la combustión. En el motor está la cámara de combustión donde al juntarse combustible oxidante y una chispa se genera una increíble presión. La principal función de la tobera, en la parte inferior, es crear un hueco por el cual liberar la presión creada por la combustión. Conforme el chorro va saliendo éste convierte el calor y la presión en velocidad, mientras más rápido salga el chorro más velocidad le imprimirá al avance del cohete. Por último están las aletas, se encargan de crear más arrastre en la parte trasera del cohete que en la delantera, lo que asegura que el cohete vuele recto.
Manos a la obra
Ahora que sabes lo fundamental de los cohetes vamos a construir uno, en vez de combustible usará aire y agua, es un hidrocohete. El cuerpo del cohete será una botella de refresco de las grandes, el cuello de la botella servirá de tobera. Para la punta podemos usar otra botella del mismo tamaño y con una cuchilla o cúter cortamos la parte de arriba de la segunda botella. La ajustamos y la pegamos. En el fondo de la primera podemos poner dentro algo que haga con peso y que sirva de amortiguador para cuando el cohete regrese a tierra. Algunos ponen media pelota de tenis o un poco de plastilina, otros hacen un paracaídas.
Alrededor de la tobera vamos a colocar cuatro aletas, pueden hacerse con acrílico, cartón, pasta o incluso con unas radiografías viejas. Pega todo con cinta de aislar las aletas también deben servirle de patas al cohete para mantenerlo vertical antes del despegue. Necesitarás un corcho que se ajuste bien a la tobera del cohete y colocarle al corcho en el centro una válvula para inflar balones atravesándolo completamente ya que por ella pasará el aire a la botella. Por último llega la tercera parte del cohete con agua. Consigue una bomba de aire de las que se usan para inflar llantas de bicicleta, asegúrate de que se inserte bien en la válvula.
Llegó el momento del despegue. Busca un lugar abierto lejos de transeúntes, coches o cables de luz. Mete el corcho con la válvula tapando con él la tobera del cohete. Coloca el cohete en posición vertical, ayúdate con el resto de la segunda botella que te quedó de ser necesario, pero recuerda no sujetarlo y comienza a inflar. Conforme bombea la presión del aire se va acumulando la presión hará que explote, pero afortunadamente el cuerpo de tu cohete es más fuerte que la unión donde está el corcho. El agua sale por ahí a gran velocidad mandando a tu cohete a las alturas.
Los hidrocohetes son una afición cultivada por clubes de ciencia en todo el mundo, se celebran congresos donde se comparten las maneras de hacerlos, cada vez mejores. Hay certámenes y concursos nacionales de hidrocohetes con distintas categorías y premios.
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